MUSEO DE ARTE DEL TOLIMA
Cruzando la concha acuática a unas cuantas
cuadras más adentro en una esquina que se encuentra rodeada de vías
concurridas. Se halla el museo de arte de la ciudad musical, con una arquitectura
sobria, elegante y abstracta. Destaca de entre todas las cosas hermosas que
existen a sus al rededores. Esculturas de metal acompañan su fachada, como resguardándola
de cualquiera que quiera hacer algún tipo de daño a las variadas obras que
están en su interior. Unos cuantos árboles y palmeras amenizan su entrada.
Yo, llego en el momento justo en que el
crepúsculo del día hace exhibición de sus últimos destellos y estos dan un
toque mágico a las afueras del museo, resaltando su belleza simple. Me siento a
las afueras de este, junto con las docenas de personas que esperan entrar a
descubrir los nuevos tesoros que serán expuestos para todo el que desee
apreciarlo. Observo como la noche cae y cubre con su manto la ciudad, las luces
exteriores e interiores del museo son encendidas, demostrando así que en la
noche, este momento aunque efímero puede ser aún mejor y las luces hacen que
destaquen ciertos ángulos y lugares ocultos para los incautos.
Sus puertas de cristal dejan ver a personas
recorriendo el lugar de un lado al otro ultimando detalles y a las 7:00 p.m. se
abren sus puertas. Todos los presentes somos invitados a hacer una fila en la
entrada para así asegurar el ingreso ordenado al museo, la fila avanza con rapidez
y al estar más cerca noto una mesa a tres metros de las puertas de cristal donde
se encuentra una mujer con un traje de noche entregando folletos que muestran
algunas obras expuestas y una breve explicación de estas junto con una costa
biografía de los artistas implicados.
Subo la pequeña rampa que me separa de las
diferentes salas y decido entrar a la principal, donde se encuentran todas las
personas que entraron con anterioridad y al parecer entraran las pocas que
faltan, me siento confundida por este hecho y el tumulto de gente que se
encuentra en la estancia hasta que una voz varonil nos saluda. Me ubico mejor y
veo a unas nueve personas mirándonos sonrientes separados a un metro y medio
del resto de nosotros, el hombre que saludó inicialmente, presenta a las
personas que están a su lado, da unas palabras de bienvenida y explica breve mente la exposición.
Luego de esto la multitud empieza a
desplegarse por el resto del museo así como todos los realizadores de
exhibición y los dueños del museo. Yo me quedo en el salón y luego de que se
despeja un poco puedo apreciar unas cincuenta fotografías a blanco y negro con
un marco blanco de personas campesinas trabajando y haciendo sus labores
diarias, mostrando en sus expresiones el trabajo duro de años y el orgullo de
esto.
Salgo de allí y veo que todos los presentes están
alrededor de los expositores haciéndoles preguntas para apaciguar un poco su
curiosidad y su enorme deseo de aprendizaje, junto a ellos hay algunos
reporteros entrevistándolos para dar la primicia del evento a periódicos y revistas
de la ciudad. Observo a camareros con bandejas que llevan pequeñas copas de
vino tinto y blanco. Tomo una de vino tinto y siento la temperatura ambiente en
mis labios, voy atravesando las diferentes habitaciones y veo esculturas y
cuadros que son parte del museo ya, muestran sus lienzos y marcos muestran el
paso de los años que han sufrido y aun así puedo apreciar su belleza e
imaginarme sus años de gloria y el momento justo en que fueron presentados ante
la sociedad más destacada de algún país en los años 1.800 y 1.900.
En otras habitaciones se encuentran el resto
de las exposiciones. Una imágenes de la representación de un secuestro me
impactan nada más observarlas de lejos, una descripción al lado de estas me
dicen cuál es su objetivo, y descubro que son una representación de un
cautiverio y el protagonista de las fotos esta justo en el salón hablando de su
experiencia emocional al conectarse con algo así.
Luego de ver cada obra del museo y de dejar
mi copa en una de las bandejas salgo del museo a las 10:00 p.m. y veo a algunas
personas disfrutando del aire de la noche y de las esculturas que a estas horas
solo acompañan las conversaciones. Yo después de tan gran e inspirador espectáculo
de arte no puedo estar más agradecida a Dios por permitirme estar viva y
apreciar estos eventos y cada cosa simple que se vive en el diario vivir, donde
tengo la oportunidad de aprender de todo, como por ejemplo lo que vi y
experimente esta noche.
Diana Saenz
Comunicación Social - III Semestre
Comunicación Social - III Semestre
Diurno














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